¿Por qué el mar es salado?

La sal del océano viene de las rocas de la tierra, arrastrada por los ríos durante millones de años. Por qué el mar es salado y los ríos no.

Si alguna vez has tragado agua de mar sin querer, conoces bien su sabor: intensamente salado. Es algo que damos por hecho, pero encierra una pregunta curiosa. Si el agua de la lluvia y de los ríos es dulce, ¿de dónde sale toda esa sal del océano? La respuesta es una historia geológica de millones de años.

La sal viene de la tierra

Aunque parezca sorprendente, la sal del mar no nace en el mar: viene de las rocas de los continentes. El proceso, explicado por la NOAA, funciona así:

  1. La lluvia que cae no es del todo “pura”: al mezclarse con el dióxido de carbono del aire, se vuelve ligeramente ácida.
  2. Esa lluvia ácida, al caer sobre las rocas de la tierra, las desgasta poco a poco y disuelve pequeñas cantidades de sus minerales y sales.
  3. Los ríos recogen esos minerales disueltos y los arrastran hasta el mar.

Así, durante muchísimo tiempo, los ríos han estado llevando sales de la tierra al océano.

Entonces, ¿por qué los ríos no son salados?

Buena pregunta, y aquí está la clave. Los ríos llevan sales disueltas, pero en cantidades muy pequeñas, imperceptibles al gusto. La diferencia con el mar está en dos palabras: acumulación y evaporación.

  • El río está en movimiento: recoge sales y las lleva rápidamente al mar, sin que se acumulen.
  • El mar es el destino final: ahí las sales se quedan y se van juntando durante millones de años.

El papel de la evaporación

Aquí entra el segundo ingrediente. El agua del mar se evapora constantemente por el calor del Sol, formando nubes. Pero, al evaporarse, solo se va el agua: la sal se queda atrás.

Es como una olla de agua con sal hirviendo a fuego lento: el agua se convierte en vapor y desaparece, pero la sal permanece, cada vez más concentrada. En el océano, ese ciclo lleva ocurriendo miles de millones de años: llega agua con un poquito de sal, el agua se evapora, la sal se acumula. El resultado es un mar cada vez más salado.

Un equilibrio milenario

Hoy el océano tiene una salinidad bastante estable: alrededor de un 3,5 % de sales (unos 35 gramos por litro). Esto se debe a que la sal que llega se equilibra con la que se retira de forma natural (parte queda atrapada en sedimentos y rocas del fondo). Es un delicado balance que se ha mantenido durante eras geológicas.

No solo sal común

Cuando decimos “sal”, solemos pensar en la sal de mesa (cloruro de sodio), y es cierto que es la más abundante en el mar. Pero el agua marina contiene muchos otros minerales disueltos: magnesio, calcio, potasio y más. De hecho, el océano es una especie de “sopa” con casi todos los elementos de la tabla periódica en pequeñas proporciones. Por eso el agua de mar no solo sabe salada, sino también ligeramente amarga.

Ríos que escriben en el mar

La próxima vez que pruebes el agua del mar, piensa en su increíble viaje: cada grano de esa sal empezó en una roca de la tierra, fue disuelto por la lluvia, arrastrado por un río y depositado en el océano hace, quizá, millones de años. El mar es salado porque es la memoria acumulada de la erosión de los continentes. Un sabor con miles de millones de años de historia detrás.

Fuentes

  1. ¿Por qué es salado el océano? — NOAA Ocean Service
  2. Por qué el océano es salado — USGS Water Science School
  3. Salinidad del agua de mar — Enciclopedia Britannica

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