¿Por qué los días tienen 24 horas?

Ni la Tierra ni la ciencia lo decidieron: fueron los antiguos egipcios y su afición al número 12. La curiosa historia de por qué dividimos el día en 24 horas.

Damos por hecho que el día tiene 24 horas, la hora 60 minutos y el minuto 60 segundos. Pero, ¿por qué esos números tan concretos y no otros? La Tierra no “sabe” contar, así que la respuesta no está en la astronomía, sino en la historia: en decisiones que tomaron civilizaciones de hace miles de años. Es una historia sorprendente.

No es un número natural

Lo primero que hay que entender es que dividir el día en 24 partes es una decisión humana, no una ley de la naturaleza. La Tierra tarda aproximadamente un día en girar sobre sí misma, sí, pero cuántas partes le asignamos a ese giro es una elección cultural. Podríamos haber elegido 10, 20 o 100. Elegimos 24. ¿Por qué?

El origen egipcio

La pista principal nos lleva al Antiguo Egipto, hace más de 3.000 años. Los egipcios dividían el ciclo del día y la noche de una forma peculiar:

  • Dividieron la noche en 12 partes, guiándose por la salida de ciertas estrellas.
  • Dividieron el día (las horas de luz) en otras 12 partes, usando relojes de sol.

Sumando las 12 de la noche y las 12 del día, obtenían 24. Como recoge el Real Observatorio de Greenwich, de ahí viene, en esencia, nuestro día de 24 horas.

La obsesión con el número 12

¿Y por qué 12 y no 10, que sería más lógico con nuestros diez dedos? Aquí entra una curiosidad fascinante. Muchas culturas antiguas apreciaban el número 12 porque es muy divisible: se puede repartir en mitades, tercios, cuartos y sextos sin decimales (12 se divide entre 2, 3, 4 y 6). Esto lo hacía muy práctico para el comercio y los cálculos.

Además, hay una teoría curiosa: se podía contar hasta 12 con una sola mano, usando el pulgar para señalar las tres falanges de los otros cuatro dedos (4 dedos × 3 falanges = 12).

Los minutos y segundos: culpa de Babilonia

¿Y por qué la hora tiene 60 minutos y no 100? La respuesta está en otra gran civilización: los babilonios. Ellos usaban un sistema sexagesimal, es decir, de base 60 (en vez de nuestro sistema decimal de base 10). El 60, igual que el 12, es un número muy divisible, ideal para fracciones.

De ese legado babilónico heredamos que la hora tenga 60 minutos y el minuto 60 segundos. La misma razón por la que un círculo tiene 360 grados (60 × 6).

Un intento fallido de cambiarlo

Curiosamente, sí ha habido intentos de cambiar este sistema. Durante la Revolución Francesa se propuso un tiempo decimal: días de 10 horas, horas de 100 minutos. Era más “lógico”, pero fracasó estrepitosamente: la costumbre de las 24 horas estaba demasiado arraigada. Y así seguimos.

Herederos de egipcios y babilonios

Cada vez que miras el reloj estás usando un sistema con miles de años de antigüedad, heredado de los egipcios (el 12 y el 24) y de los babilonios (el 60). No hay nada “natural” en las 24 horas: es pura historia y convención. Un recordatorio de que, a veces, la forma en que organizamos el mundo moderno viene directamente de las ideas de civilizaciones antiquísimas.

Fuentes

  1. Historia de la medición del tiempo — Enciclopedia Britannica
  2. Why is a day divided into 24 hours? — Royal Museums Greenwich
  3. El sistema sexagesimal de los babilonios — Britannica

← Volver a Curiosidades