¿Cómo cambian de color los camaleones?

No es solo camuflaje: pigmentos, nanocristales y estado de ánimo explican el sorprendente cambio de color de los camaleones.

Pocos animales tienen una fama tan pegada como el camaleón: cambia de color, sí, pero casi todo lo que “sabemos” sobre por qué lo hace es a medias verdad. No se camufla como un semáforo ni copia cualquier fondo. Su truco es una combinación de química y física de la piel mucho más fina de lo que parece.

Una piel de varias capas

La explicación clásica, recogida por medios como RTVE, apunta a unas células especiales llamadas cromatóforos, cargadas de pigmentos y organizadas en capas dentro de la piel:

  • Capa superior: pigmentos rojos y amarillos.
  • Capa intermedia: tonos blancos y azules.
  • Capa profunda: pigmentos oscuros (melanina).

Al concentrar o dispersar esos pigmentos dentro de cada célula, el animal hace que unos colores se vean más y otros menos. Es como tener varias persianas de colores superpuestas y decidir cuáles abrir.

El verdadero secreto: cristales que se mueven

La investigación más reciente añadió una pieza sorprendente. Según explica el portal de biomímesis AskNature, los camaleones no solo juegan con pigmentos: también tienen nanocristales en la piel y pueden cambiar la distancia entre ellos. Al acercarlos o separarlos, la piel refleja distintas longitudes de onda de luz, es decir, distintos colores. Esto se llama color estructural, y es el mismo principio que hace brillar las alas de una mariposa o las plumas de un pavo real.

Un ejemplo lo aclara: cuando la luz azul rebota en la capa de cristales y atraviesa el pigmento amarillo que hay encima, nuestros ojos ven verde. Cambiando el espaciado de los cristales, el mismo animal puede virar del verde relajado a un amarillo o naranja intenso en segundos.

¿Por qué lo hacen? (No es lo que crees)

Aquí está el gran malentendido. La creencia popular dice que el camaleón cambia de color para camuflarse. Como matizan divulgaciones de herpetología como Paleoherpetología, el mimetismo suele ser un beneficio secundario, no la causa principal. Los motores reales del cambio de color son otros:

  1. Estado de ánimo y comunicación. Un macho que se siente amenazado o quiere cortejar exhibe colores llamativos para “hablar” con otros camaleones. Los tonos vivos suelen indicar excitación o agresividad; los apagados, calma o sumisión.
  2. Regulación de la temperatura. Al ser de sangre fría, un camaleón puede oscurecerse para absorber más calor del sol cuando tiene frío, o aclararse para reflejarlo cuando hace calor.
  3. Camuflaje. Sí ocurre, pero muchas veces es una consecuencia afortunada de los cambios anteriores más que un acto deliberado de imitar el fondo.

Ojos que también ayudan

El cambio de color no funciona solo. Los camaleones tienen ojos que se mueven de forma independiente uno del otro, con un campo de visión enorme. Esa vigilancia constante del entorno les permite detectar a tiempo a un depredador —aves, serpientes o pequeños primates— o a un rival, y responder ajustando su coloración según convenga.

Mucho más que un truco de fiesta

El camaleón no es un camaleón en el sentido en que usamos la palabra: no copia todo lo que ve. Combina pigmentos en capas con nanocristales que reorganiza a voluntad, y lo hace sobre todo para comunicarse y regular su temperatura, no para esconderse. La próxima vez que veas uno pasar del verde al naranja, recuerda que no está cambiando de disfraz: está mostrando, en su piel, cómo se siente.

Fuentes

  1. ¿Cómo cambian de color los camaleones? — RTVE
  2. Los cristales cambiantes y el color de los camaleones — AskNature
  3. El cambio de coloración en los camaleones — Paleoherpetología

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